1.3.1. Evaluación de la práctica digital.
El uso de las tecnologías digitales para el desarrollo de la práctica profesional docente está totalmente normalizado y extendido a día de hoy. Pero, ¿realizamos una conveniente reflexión, individual y/o colectivamente, sobre el uso de dichas herramientas, su aportación al proceso de enseñanza-aprendizaje, contraste de resultados obtenidos respecto al uso de las mismas y estar, por lo tanto, en situación de incorporar mejoras en el mismo? De eso vamos a tratar brevemente en este apartado.
Deberíamos sistematizar este proceso de reflexión sobre el uso de las tecnologías digitales e incorporarlo a nuestros actuales mecanismos de evaluación sobre nuestra propia práctica docente.
Esta reflexión debe tener como objetivo analizar el uso e impacto de las tecnologías digitales en el desarrollo de una actividad educativa concreta y/o en el uso que hacemos de ella de forma generalizada en un conjunto de actividades afines. Esta actividad educativa sobre la que vamos a poner el foco, puede ser cualquier tarea, proyecto, situación de aprendizaje o materia que se haya desarrollado utilizando herramientas tecnológicas.
Cada docente o equipo que vaya realizar dicha observación y análisis, establecerá los indicadores que desea evaluar con respecto al uso de las tecnologías digitales. Los indicadores a evaluar deberían atender a aspectos pedagógicos, técnicos y funcionales.
Los apartados que se nombran a continuación sólo tienen el propósito de servir como posibles aspectos a considerar.
Se recomienda elaborar una rúbrica para evaluar de manera más precisa el uso e impacto de las tecnologías digitales sobre la tarea o proyecto educativo.
La reflexión sobre el uso de las tecnologías digitales no debería contemplar únicamente los datos obtenidos de la observación, seguimiento y evaluación por parte del profesorado, sino que se hace necesario tener en cuenta también las aportaciones del alumnado, destinatario final de cualquier actividad pedagógica. Esa información se puede recabar mediante la escucha activa al alumnado, a través de entrevistas, encuestas, fomento de la coevaluación, etc. La retroalimentación del alumnado puede resultar imprescindible, en ocasiones, para que el proceso de reflexión adquiera toda su potencialidad y resulte verdaderamente útil.
Con todo ello, el docente o el equipo, dispondrá de la información necesaria para incorporar mejoras en su planteamiento de uso de las tecnologías digitales en su labor docente y reconducirlo, si es necesario.
Dependiendo del tipo de actividad, proyecto, situación de aprendizaje, etc. sobre el que se esté realizando el proceso de evaluación y reflexión en lo que respecta al uso de tecnologías digitales para su desarrollo, puede ser muy útil (e incluso rentable y extensible a otros proyectos o materias), la realización de un análisis DAFO-CAME.
Lo ideal sería su realización previa para mejorar el planteamiento desde el inicio, pero también cabe la posibilidad de utilizarlo como una herramienta de evaluación a posteriori, para la mejora de posteriores implementaciones.
Se trata de valorar y hacer explícitas las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades que el uso de las tecnologías digitales supondrían para el desarrollo de la actividad (etc.) en cuestión. Y, a su vez, estudiar el cruce de las mismas para decidir la forma de trabajo más óptima.
Adaptación de la herramienta para el análisis DAFO-CAME de las mentorías digitales del Centro de Profesorado de Ejea de los Caballeros para la elaboración de los Planes Digitales de Centro -